Abordaje del sobrepeso y obesidad como parte del tratamiento integral del cáncer de mama. Prevención y tratamiento del linfedema

Autores:  F. Fuentes Alvarado, V. Uclés Villalobos

El cáncer de mama es uno de los más comunes a nivel mundial, representa el  25% de todos los tipos de cáncer.

El linfedema es una enfermedad crónica del sistema linfático que se caracteriza por acumulación de líquido con alta
cantidad de proteínas en espacio intersticial.

En países desarrollados la principal causa es por linfadenectomía y radiación en relación a tratamiento de cáncer. Se estima que el 40% de las mujeres mastectomizadas sufren de linfedema en miembro superior. El linfedema luego
de tratamiento de cáncer de mama se puede presentar inmediatamente o hasta 30 años después, en promedio puede iniciar a los 8 meses y el 80% dentro de los primeros 3 años. Antes de definir cualquier tipo de tratamiento es importante hacer una valoración detallada de la paciente.

La modalidad de tratamiento más común es la Terapia Descongestiva Completa.

El sobrepeso y la obesidad, además de ser factor de riesgo postmenopáusico para el desarrollo de cáncer de mama, también representa un factor de riesgo para el desarrollo de linfedema, por
lo que la actividad física y una dieta adecuada tratando de mantener el peso lo más cercano a lo ideal deberían ser parte del manejo integral del paciente con cáncer de mama. Se expone una serie de recomendaciones para el
manejo del paciente con cáncer de mama, con el fin de ser utilizadas en la valoración integral.

Recomendaciones para Manejo de Linfedema y Sobrepeso como complicación del cáncer de mama y el tratamiento de éste.
Lo siguiente es una propuesta de las acciones que consideramos se deberían realizar una vez que se hace el diagnóstico de cáncer de mama y se define su tratamiento.
Una vez hecho el diagnóstico y el estadiaje de cáncer de mama la paciente es referida para su abordaje primario a Cirugía-Oncológica, paralelamente a esto se sugiere referir al Equipo multidisciplinario de manejo de Obesidad y Linfedema.
El primer eslabón del equipo será el Especialista de Medicina Física y Rehabilitación en cuya consulta se
recomienda la toma de talla, peso, valoración fisiátrica integral, se hará mediciones de circunferencia del miembro superior de ambos lados, medición de arcos de movimiento de hombro, codo, muñeca y
dedos, valoración de patrones funcionales, se darán recomendaciones con respecto al cuidado que se debe de tener con la extremidad, cuidados de la piel, indicación de ejercicios de fortalecimiento de tren superior. Se mantendrá comunicación constante con el fisioterapeuta para valorar cambios en prescripción de ejercicio o nuevos hallazgos que se presenten.
También deberá ser referido al Servicio de Nutrición quienes se encargarán de completar las mediciones antropométricas, peso, talla, IMC, porcentaje de grasa, porcentaje de músculo y cualquier otra que consideren pertinente. Dará, de acuerdo al análisis
de los datos, una guía nutricional individualizada para el manejo de peso y nutrición adecuada del paciente, esto con el fin de mantener o llevar el peso corporal lo más cercano a lo ideal, o evitar el aumento del mismo.
Psicología deberá encargarse de la valoración del estado de ánimo, manejo de emociones, guía en proceso de duelo, psicoterapia de apoyo, además, según el estadío del cáncer es necesario evaluar la intervención del núcleo familiar que se encuentra en el entorno de apoyo.
La intervención por trabajo social es necesaria ya que es indispensable establecer el estado socioeconómico de la paciente ya que éste repercute tanto en la asistencia a sus citas para recibir la terapéutica recomendada como para el cumplimiento del plan nutricional según sea su poder adquisitivo y acceso
a la canasta básica y a los suplementos nutricionales requeridos, fuera de la canasta básica.

Fuente: Revista Clínica de la Escuela de Medicina UCR-HSJD. 2018.

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