Plasma rico en plaquetas en el tratamiento de pacientes con síndrome del túnel carpiano idiopático

Platelet-rich plasma in treatment of patients with idiopathic carpal tunnel syndrome
Clinical Rheumatology
https://doi.org/10.1007/s10067-019-04719-7


RESUMEN DEL ARTÍCULO (Dr. Duilio Guzzardo)
Este reciente estudio, realizado en forma independiente en Egipto, compara una única inyección con PRP guiada por US en 49 pacientes vs 42 pacientes que recibieron una inyección
con triamcinolona (1 ml/40 mg) en pacientes con Síndrome del Tunel Carpiano (STC) leve a moderado. Los pacientes fueron diagnosticados y estadificados con métodos clínicos, ecográficos y electrofisiológicos. Post tratamiento se utilizaron estos parámetros comparativamente a 1 y 3 meses.
Los resultados a destacar en este estudio son los siguientes:
 Ambos grupos tuvieron mejorías significativas y equivalentes al mes
 El grupo PRP tuvo una mejoría estadísticamente superior al grupo de TC a los 3 meses, involucrando parámetros sintomáticos (parestesias, VAS), semiológicos (Tests de
Phalen y Tinel) funcionales (BCTQ-SSS y BCTQ-FSS) y electrofisiológicos (Latencia sensorial, velocidad de conducción y amplitud del Potencial de acción)
 Ninguno de los dos grupos tuvo efectos adversos
 Los pacientes pudieron volver a trabajar 2 días post inyección. Podían usar analgésicos pero no fueron prescripta medidas de fisio-kinesioterapia, ejercicios u ortesis.
DISCUSIÓN El PRP es una estrategia que ya ha mostrado su efectividad en patologías musculoesqueléticas.
La utilización de PRP para recuperación de neuropatías no está tan documentada, si bien ya existen trabajos con resultados prometedores. Se ha evaluado la superioridad del PRP en comparación con ortesis y corticoides en otros ensayos clínicos, pero este estudio aumenta los parámetros de comparación y duración del seguimiento. Es cierto que serán necesarios nuevos estudios para poder homogeneizar la preparación adecuada del PRP, el volumen y el número de dosis, así como ampliar el seguimiento
sintomático, funcional y estructural de los pacientes a un plazo superior a 12 meses. Sin
embargo, en una patología con tan alta frecuencia, resulta muy interesante que una medida tan simple, segura y efectiva como el PRP pueda instaurarse en forma precoz y tenga el potencial de evitar llegar a tratamientos quirúrgicos que hoy en día, presentan una tasa de fracaso potencial mayor al 30%.

COMENTARIO SOBRE EL ARTÍCULO (Dr. Mauro Guzzardo)
Muy frecuentemente las investigaciones tienden a comparar terapias que trabajan en distintos
escalones fisiopatológicos de un problema dado. Este es el caso de este trabajo científico, que
confronta la efectividad de una terapia antinflamatoria como el corticoide con otra con potencial regenerativo como el Pasma Rico en Plaquetas (PRP).

En este orden de ideas, el PRP podría mejorar la reparación mielínica y axonal por un doble
mecanismo. De forma “directa”, factores de crecimiento (FC) contenidos en las plaquetas
como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) induce la remielinización, así como el
crecimiento y proliferación de las células nerviosas. De forma “indirecta”, mediante el factor de crecimiento de origen plaquetario (PDGF), el factor de crecimiento de transformación-beta (TGF-beta) y factor de crecimiento fibroblástico (FGF) que tienen la capacidad de inducir la síntesis de colágeno y estimular la angiogénesis, podría contribuir a la mejora estructural y de vascularización del tejido conectivo neural. Esta mejora en irrigación del nervio sería entonces el segundo mecanismo “indirecto” por el cual el PRP podría favorecerse la regeneración mielínica y axonal. Ambas vías explicarían la mejoría clínica a nivel de los síntomas neuropáticos.
Sin embargo, no todos los síntomas secundarios a una compresión neural son neuropáticos: el tejido conectivo neural se encuentra ricamente inervado, por lo que su injuria también produce síntomas nociceptivos. El PRP también podría actuar a este nivel, dado que tiene capacidad de reparar el tejido conectivo y, por ende, disminuir la activación nociceptiva resultante de su injuria. Por su parte, el corticoide puede actuar por la disminución de la inflamación perineural, con la
consecuente disminución de la presión en túnel del carpo, mejorando indirectamente la irrigación de sistema neural subyacente. Como es sabido, el corticoide no tiene potencial de mejorar el tejido conectivo, sino que, por el contrario, tiende a emporar sus cualidades cuali – cuantitativas.
Es por esto que, si bien ambas terapias pueden ser efectivas a corto plazo, tiene un sustento fisiopatológico que el PRP tenga mejores resultados a largo plazo que el corticoide, ya que se trata de una terapia que apunta a la mejora estructural de todos los componentes del nervio
(conectivo, vascular y nervioso).
En cualquier neuropatía compresiva deberemos establecer múltiples terapias para abarcar
todos los aspectos de su fisiopatología, y las terapias con objetivos estructurales deberían
combinarse con otras que trabajen en otros puntos del problema. Como ejemplo, aún con un
nervio que ha mejorado su estructura, es necesario devolverle parte de su movilidad intrínseca y extrínseca, algo que al parecer resulta de terapias específicas como la Neurodinamia. La combinación de una terapia que trabaje a nivel estructural sumada a otra que lo haga a nivel funcional parece racional y sinérgica desde una mirada fisiopatológica.
Es por eso que los futuras investigaciones deberían trabajar en la efectividad de la combinación y no en la comparación de tratamientos que actúen en distintos puntos de la fisiopatología del problema.

Comité de medicina Musculoesquelética.

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